martes, 14 de noviembre de 2017


Ahora bien, yo me tomo con mucha precaución el término de “racializado”. Si va contra la opresión neocolonial euroblanca, todo mi apoyo; pero si actúa contra lo humano universal o lo constriñe, estoy en desacuerdo. En pleno 2017 solo existe para mí una cultura grande, ecuménica, en-todas-direcciones, que va mucho más allá del idioma, el folclore y el territorio, y que permite muchos mestizajes, permutaciones, no-pertenencias y rupturas. A todas las culturas parciales, religiosas, étnicas o nacionales, mucho más si se trata de culturas minoritarias u oprimidas, las respeto en cuanto que forman parte de la sementera o colmena que hace posible lo universal, pero siempre que no se enroquen y vayan contra lo planetario. La única cultura que me parece digna de aprenderse es aquella que muestre lo que une a los seres humanos entre sí y lo que une a los seres humanos con el resto de seres que habitan el planeta. Una cultura que subraye el ser español, catalán, gitano o árabe por encima del ser humano me parece anticultura.