martes, 14 de noviembre de 2017


En “Leyendo Le petit Pierre, de Anatole France”, del tercer volumen de El Espectador, Ortega y Gasset escribe: “Los cráneos de los niños africanos se obliteran, se cierran muy pronto; esto quiere decir que llegan antes que los europeos a la plenitud de su desenvolvimiento, pero quedando de menor tamaño”. De frases así está lleno Ortega, también Baroja, a veces Borges. Algunos críticos lo justifican señalando que el racismo formaba parte del aire de la época, como si de la misma época no fueran Albert Einstein, Bertrand Russell o Emma Goldman.