miércoles, 15 de noviembre de 2017


Se equivoca Aristóteles cuando dice en su Ética que no se puede ser amigo de un objeto inanimado. Porque hasta se han dado casos de cisnes enamorados de helicópteros (AQUÍ). Precisamente el capitalismo no quiere que te enamores de los objetos: solo quiere que te encapriches lo bastante como para comprarlos y, a partir de ahí, desea que tu relación con ellos se enfríe hasta que desees sustituirlos enseguida por los nuevos modelos del mercado. La persona que se enamora de su coche, de su reloj, de su jersey de cuello alto, etc, está haciendo sin querer anticapitalismo de primero de preescolar, porque cuando empiezas a amar a un objeto tratas de que perdure, te aferras a él y te niegas a jubilarlo, mucho menos a sustituirlo…