miércoles, 10 de enero de 2018

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A veces contemplo cómo duermen mis tres gatos y me siento bien; miro después mis libros y me siento mejor; miro por último a mi portátil y mis cuadernos de trabajo y ya estallo: ¡cómo puedo ser tan feliz! Tengo que defender este zulo como sea, hasta tapiando Maracaná si hace falta: lo más urgente del día a día es protegerme de LOS DEMÁS, esa ralea de ahí fuera.