miércoles, 14 de febrero de 2018

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He comenzado la operación Destrucción de mi pasado, 2, ahora en Madrid, que consiste en aniquilar de mi mente a todas las personas que he conocido en los últimos catorce años. La tarea de formatear mi disco puede parecer ardua pero no lo es en mi caso: abandonar a la gente a mí nunca me ha costado nada (es mi cáncer y mi belleza), se trata de una tarea para la que he nacido. Y necesito cumplirla cuanto antes porque he llegado en los últimos años a tal grado de desnaturalización de mi persona que solo puedo salir del agujero inventándome una nueva ciudad en Madrid. Estoy tan ilusionado ante mi nueva masacre como cuando dejé Lauros: sé que la primavera nacerá de la destrucción (Hölderlin).