miércoles, 14 de febrero de 2018

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Algunos malos de dibujos animados, como El Coyote de El Correcaminos o el Pierre Nodoyuna de Los Autos Locos, son malos que estimulan tu ternura. Al malo te puedes acercar por rebeldía, por satanismo, por iconoclastia, por gusto por la terribilidad o por voluntad de poder, pero la manera más limpia y no culpable es acercarse por la vía de la ternura. El caso de Pierre Nodoyuna es el más tierno de todos, porque es un malo altruista: ¡tiene el mejor coche y casi siempre va primero, pero necesita hacer trampas! Y pierde todas las carreras precisamente por eso, por el placer inmenso que obtiene de romper las reglas. Como si predicara una ética inversa y nos estuviera diciendo: ¡Ah, me estimo tanto que nunca me rebajaré a ganar con merecimiento!