lunes, 2 de abril de 2018

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Cuando se retire Messi dejo de seguir el fútbol. Porque me he dado cuenta de que el 90% de mi machismo lo he aprendido del fútbol, juegas como una nena, hay que demostrar que somos hombres, los partidos se ganan echándole cojones, etc. Porque basta con entrar en un chat de NBA, de F1, de tenis, de golf o de ciclismo y darse cuenta del respeto relativo con el que se tratan los foreros, con desprecios que solo llegan hasta un punto, y, en cambio, entras en uno de fútbol y asistes a un muestrario de racismo, homofobia y garrulería sin límite. Porque no existe deporte que potencie más los pujos fascistas que albergamos dentro de nosotros, las ganas de aniquilar a un otro previamente convertido en enemigo. Mientras juegue Messi no puedo abandonarlo, porque este jugador es una de las razones que hacen más placentera mi vida, y además es lo contrario de lo que denuncio: su fútbol no tiene nada que ver con antivalores burdos y marciales sino que es una oda a la inteligencia, la delicadeza y la fantasía. Y además, como Benzemá, es un jugador que no canta su himno nacional, lo que me pone cachondo (qué sería de la necedad patriota sin el fútbol).